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El plasma rico en factores de crecimiento, efectivo para curar la artrosis de rodilla

Se calcula que más de 4,5 millones de españoles, padecen artrosis de rodilla y que esta cifra aumentará en los próximos años, de acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Reumatología.

La artrosis de rodilla es una afección crónica en la que se produce un deterioro progresivo del cartílago de las articulaciones, provocando dolor, rigidez y hasta incapacidad de movimiento.

La gran cantidad de enfermos y el coste sanitario que implica, han hecho que la artrosis de rodilla sea una de las grandes preocupaciones médicas de nuestro país.

Aunque no hay una cura definitiva, más que insertar una prótesis de rodilla al paciente, cuando se encuentra en un grado muy avanzado. Sin embargo, sí hay una serie de tratamientos que contribuyen a mejorar la calidad de vida del afectado como los factores de crecimiento.

Gracias a estos factores se puede conseguir disminuir el dolor y la rigidez que sufren las personas con artrosis de rodilla y aumentar su capacidad de movimiento.

Uno de los últimos estudios, comparando resultados de personas con niveles de artrosis severa tratados con factores de crecimiento y otros pacientes con procedimientos tradicionales, han demostrado su eficacia

Incluso, a largo plazo ya que los beneficios permanecen durante todo un año a partir del ciclo de aplicación (3 infiltraciones intra articulares en 3 semanas).

Los factores de crecimiento, potencian las células de la articulación,  consiguiendo que éstas produzcan de forma natural una mayor cantidad de ácido hialurónico, reducen la inflamación e impulsan  la regeneración del tejido cartilaginoso.

Así, los factores de crecimiento se consolidan como una alternativa real para combatir las consecuencias de la artrosis de rodilla que podría mejorar la calidad de vida de miles de pacientes para que sean capaces de volver a realizar sus actividades cotidianas con normalidad y, en algunos casos, se retrasaría la opción de la cirugía en las personas más graves.

Aunque, aún es necesario efectuar investigaciones de tipo económico para que este tratamiento se implante con normalidad entre los servicios médicos, a largo plazo se va a convertir en una realidad que disminuirá la necesidad de prótesis y el consumo de analgésicos para reducir el dolor.