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J.M. Little John, originario de Gran Bretaña funda la British School of Osteopathy.
Esa escuela será el origen de toda una corriente osteopática en Europa.
Esta terapia de osteopatía reposa en unos fundamentos sencillos, que fueron ignorados por la medicina de la época, que son:

El cuerpo humano es una totalidad. El cuerpo humano no está constituido por partes independientes unas de otras, sino por el contrario interdependientes. Existe en el interior del cuerpo un tejido omnipresente que asegura a la vez la estructuración del organismo, la conducción de los líquidos y el soporte para los vasos, nervios y otras fibras conductoras. Este tejido se llama tejido conjuntivo o fascia. Still pensó que este tejido de sostén podía ser el origen de muchas patologías del cuerpo humano, alterando la circulación de los líquidos ( sangre, linfa, influjos nerviosos…). Este tejido diseminado en el cuerpo como una telaraña hace de éste una unidad funcional.

 

La interrelación de la estructura y la función.  Si un nervio, vaso sanguíneo o linfático sufren compresiones o distorsiones en sus trayectos no pueden funcionar correctamente. El osteópata busca en el interior de las estructuras corporales las que no presentan un grado de movilidad suficiente con la finalidad de liberarlas para permitir que se realicen normalmente las funciones que dependen de ellas.

La circulación de una sangre sana es fundamental.
  Las arterias y sus nervios deben permitir la circulación constante de la sangre, en tiempo útil y en cantidad suficiente; el sistema venoso y sus nervios deben llevar a cabo su función sin que se produzca una estasis. Toda una serie de anomalías o defectos en la movilidad pueden alterar la correcta distribución de los fluidos dentro del cuerpo humano.

El cuerpo produce las sustancias necesarias para la homeostasis.
  Nuestro cuerpo sobrevive gracias al aire que respiramos y los alimentos que comemos. A partir de éstos fabrica las sustancias químicas que necesita para su correcto funcionamiento. El osteópata se encargará de reestablecer la movilidad a diferentes niveles para asegurar esta función de cara a recuperar el  equilibrio anatómico y fisiológico normal.

El cuerpo tiene el poder de superar la enfermedad.
La intención de la osteopatía como terapia consiste en permitir al organismo del paciente encontrar de nuevo el equilibrio perdido, resultado del problema funcional que padece. El osteópata, gracias a un razonamiento apoyado en el conocimiento anatómico y fisiológico, encuentra los elementos que obstaculizan una correcta función de cara a garantizar una buena salud.

Separar las causas de los efectos.
Una correcta atención a la historia de cada paciente y en especial a lo que concierne a sus traumatismos e intervenciones quirúrgicas proporciona una primer hilo conductor para guiar al osteópata hacia los trastornos de la función presentados hoy por el paciente. Estas causas pueden encontrarse en el aspecto musculoesquelético, los hábitos alimentarios, la sobrecarga física o intelectual… por tanto, si fuera necesario el osteópata podría orientar al paciente hacia otros especialistas para resolver su problema de salud.

Osteopatia Cliica